Main El Primer Sexo

El Primer Sexo

Year: 2002
Publisher: Suma de Letras
Language: spanish
Pages: 323
ISBN 10: 8466305041
ISBN 13: 9788466305044
Series: Punto de lectura
File: PDF, 11.58 MB
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HELEN FISHER.

El primer sexo
Las capacidades innatas de .las mujeres
y cómo están cambiando el mundo

Título: El primer sexo
Título original: TIn first su
Publicado por Random House, Inc. en 1999
1999, Helen Fisher
Traducción de los capítulos 1 a 5 y de la introducción:
Eva Rodríguez Halffter
Traducción de los capítulos 6 a 11: Pilar Vázquez
© Grupo SantiUana de Ediciones, SA
lO De esta edición: noviembre 20m, Suma de Letras. SL.
~ 21. 28004 MmJrid (&p4ña) wwwpuntodelectura.com

e

cultura Libre
ISBN, _3-0504-1
Depósito legal, M-39.521-2001
Impresoen España - Printed in Spain
Diseño de cubierta: MGD
Diseño de colección: Ignacio Ballesteros
Impreso por Mareu Cromo, SA

Lascitas de las obras ya publicadas han sido reproducidas con el permiso
de: Elizabeth Bamerr de la Edna StoVmcent Millay Society por un fragmento de "1 too beneath your moon, almíghty Ser' Y un extracto del
Soneto XXIX de F.tIIi 171terVinv de Edna Sto Vmcent Millay, Co/kmJ
Pomrs, Harper Collins. e 1931, 1939, 1958, 1967, Edna Sto Vmcent
Millay y Norma Millay Ellis. Todos los derechos reservados. Harcourt
Inc. por el extracto de "TOle Love" de VInV Witb • Gram Df&mJ de

Wislava Szymborska. e 1993, WlS1ava Szymborska. Traducción inglesa
de Stanislaw Baranczak y Ciare Cavanagh. @ 1995,Harcourr Brace,Inc.
HarperCollins Publishers, Inc. por el extracto de "Three Women: A
poem for Three Voices" de Tbe CDlkcud PDents: SyJvia PItnh, editado por
Ted Hughes, pp. 176-187.
Todos los derechos reservados. Esta publicación
no puede ser reproducida, ni en todo ni en pane,
ni registrada en o transmitida por, un sistema de
recuperación de información, en ninguna, forma
ni por ningún medio, sea mecánico, fotoquímico,
elecrréníco, "","ético, electro6ptico, PO' Cotocop;a,
o cualquier otro, sin el permiso previo por escrito
de la edltoriol.

El primer sexo
Las capacidades innatas de las mujeres
y cómo están cambiando el mundo

Trnducción de Eva Rodrigua Halffter y PilarVá.zqua

Índice

Reconocirrrientos

13

Introducción
Historia profunda
Una proposición inmodesta

15

Capítulo 1
Pensamiento en red
Visión contextual de la mujer

'.26

Capítulo 2
La mujer en la organización
El trabajo en equipo

71

Capítulo 3
Palabras de mujer
Educadoras en la era de la información ....119
Capítulo 4
Leer los pensamientos
Don de gentes a su servicio

165

Capítulo 5
Herederas de Hipócrates
Las mujeres sanadoras

213

Capítulo 6
Formas de liderazgo femenino
La mujer en la sociedad civil
yen el gobierno ...•..................260
Capítulo 7
El mañana es de las mujeres
Cómo están transformando las mujeres
el mundo empresarial

.311

Capítulo 8
Una nueva urbanidad sexual
La feminización del erotismo

.360

Ptlrll Rtty

Capítulo 9
Enamoramiento
El amor romántico en el siglo XXI ••.••.••414
Capítulo 10
Matrimonio entre iguales
La reforma de la institución conyugal .....466
Capítulo 11
Una sociedad para la colaboración
La igualdad recuperada

519

Bibliografía

.528

Índice temático

608

Carro/

«Si alguna vez viera el mundo un tiempo en que las mujeres se unen pura y simplemente por el bien y
beneficio de la humanidad, será éste un poder como el
mundn nunca ha conocido,»
MATIHEW ARNOLD

Reconocimientos

Doy las gracias a mi amigo Ray Carroll porla amplitud de sus conocimientos y su sofisticada lucidez. Doy
las gracias a mi agente literario, Amanda Urban, por su
sagaz orientación durante la concepción de este proyecto y su inagotable entusiasmo por este libro. Doy lasgracias a Kate Medina, mi editora, por su mirada crítica y
valiosos comentarios. Estoy en deuda con Edie Wiener
y Arnold Brown, analistas de tendencia, por permitirme
asistir a las sesiones sobre el futuro celebradas en su gabinete estratégico. Estoy agradecida a Bob Alford, Arnold Brown, Ray Carroll, Fletcber Hodges y Barbara
Pillsbury por su cuidadosa lectura del manuscrito, y a
Michelle Cristiani, Janel Tortorice y Jenny Overman por
reunir parte del material de investigación. Doy también
las gracias a los amigos y colegas que dedicaron su tiempo a leer partes del libro o mantuvieron valiosas conversaciones conmigo durante los años de escribirlo: Judy
Andrews, Art Aron, Sydney Barrows, Laura Berman,
Laura Betzig, Lucy Brown, Matt Clark, Ellen Dissanayake, Perry Faithom, Bob Fisher, Ron Fletcher, John
Frencb, Larry Frolik, Lynn Goldberg, Jack Harris, MaHasegawa, Toshikazu Hasegawa, Kim Hill, Gene
Katz, Laura Kiein, J ane Lancaster, Edwin Laurenson,
Marie Lugano, Deb Masek, B. Kay Manuelito, Aune
Moir, Peter Moore, Merry Muraskin, George Newlin,

mo

13

Roger Pasquier, Michelle Press, Audrey Redmond, Carolyn Reynolds, John Munder Ross, Pepper Schwartz,
Gregg Simpson, Barb Smu18, Susan Stauberg, Fred Suffet, MacGregor Suzuki, Martín Tandler, Barbara Tober,
Edie Weiner, Franny Whitney, Loma Vanparys,JeffZeig,
Caroline Zinsser, y mis compañeros de la Universidad
de Rutgers. Quiero también dar las gracias a Meaghan
Rady, así como a Sally Marvin, Sybil Pincus, Carol Sehneider y todo el personal de Random House que ha contribuido a la publicación de FJprimersexo.

Introducción
Historia profunda
Una proposición inmodesta

«SÓ/6 hay unaforma de ver las cosas, que es verJas ensu totll/iJad».
JOHNRUSKIN

«¿Qué es la mujer>», Ésta es la pregunta que hacía
Simone de Beauvoir en su célebre libro de 1949, FJsegundo sexo. En su opinión, la mujer es exclusivamente
producto de fuerzas económicas y sociales. Como ella
dijera, «no naces, sino que más bien te haces, mujer».
Los tiempos han cambiado desde que Beauvoir escribió estas palabras. Existe aetualmente abundante evidencia científica que demuestra que todos los seres humanos
emergen del útero con circuitos cerebrales que les permiten actuar de forma humana. Más aún, en ciertos aspectos fundamentales, los sexos no son iguales. Durante
millones de años, los hombres y las mujeres han hecho
trabajos distintos, quehaceres que exigían habilidades diferentes. A medida que los dias fueron sumando siglos y
la selección natural erradicó a los trabajadores menos capacitados, el tiempo fue esculpiendo sutiles diferencias en
el cerebro masculino y el femenino. La mujer nace mujer.
Yo soy un clon; soy gemela idéntica. Mi hermana yyu
nos parecemos en muchos sentidos y somos diferentes en

14

15

muchos ottos. Nos remos de la misma fonna y nuestros
gestos son asombrosamente similares, pero yo soy antropóloga y ella es piloto de globo aerostático y pintora. Debido a esta vital experiencia personal, soy fuertemente
consciente de que padres, profesores, amigos, puestos de
trabajo y otras miles de fuerzas culturales influyen radicalmente en cómo pensamos y actuamos. El medio y la
herencia están eternamente entrelazados, unidos en un pI1S
de deux. No hay dos seres humanos iguales.
Ahora bien, hombres y mujeres salen del útero maremo con algunas tendencias e inclinaciones innatas generadas en las praderas de África hace varios milenios.
Los sexos no son iguales. Cada uno tiene ciertas dores
naturales. Cada uno es un archivo viviente de su propio
pasado.
El postulado central de Beauvoir era, no obstante,
correcto: ella refrendaba la idea decimonónica de que las
tradiciones sociales surgidas durante nuestro primer pasado agrario obligaron a la mujer a ocupar un puesto secundario en la sociedad.
Desde la década de los años setenta, los estudiosos
de la materia han dejado claro que antes de que la humanidad adoptara una forma de vida sedentaria y agrícola, las mujeres eran económica y socialmente poderosas. En las sabanas del África ancestral las mujeres «se
trasladaban al trabajo» para recoger frutas y verduras,
dejando a sus hijos al cuidado de parientes, y regresaban
al campamento con buena parte -muchas veces la mayor parte- de la comida de la noche. En la «historia profunda», como Edward
Wilson denomina los comienzos primigenios de la humanidad, la nonna era la
familia de dobles ingresos. Los antropólogos creen que
lasmujeres eran consideradas en términos generales como iguales del hombre.

No obstante, al ir asentándose la revolución agraria
los hombres asumieron las labores económicas 'primarias: roturar el terreno, arar Jos campos y cosechar los
frutos. Pronto Seconvirtieron también en comerciantes,
guerreros, cabezas de f.unilia y jefes de Estado. En muchas culturas agrarias las mujeres eran y siguen siendo
tratadas, en muchos sentidos, como lo que Beauvoir denominó el «segundo sexo».
Con la revolución industrial de Occidente, fuerzas
económicas potentes empezaron a atraer a la mujer a la
población activa remunerada. No es exagerado decir que
esto ha producido uno de los fenómenos más extraordinarios de la larga trayectoria del homo sapiens: la reaparición deja mujer con poder económico. Las mujeres de
todo el mundo están recuperando gradualmente el peso
económico que poseyeron cientos de miles, o incluso millones, de años atrás.
Ellas aportan al mercado muchas capacidades innatas.
He aquí, pues, mi proposición inmodesta: a medida
que las mujeres afluyen a la población activa remunerada
en todas lasculturas del mundo aplicarán sus aptitudes naturales á muchos sectores de la sociedad, influyendo de forma decisiva en el ámbito comercial, en las relaciones sexuales y en la vida familiardel siglo XXI. En algunos sectores
importantes de la economía llegarán incluso a predominar,
convirtiéndose así en el primer sexo. ¿Por qué? Porque las
actuales tendencias en los negocios, comunicaciones, educación, derecho, medicina, gobierno y el sector sin ánimo
de lucro, lo que se llama la sociedad civil, indican que el
mundo del mañana va a necesitar del espíritu femenino.
¿En qué difieren hombres y mujeres? ¿Por qué se
han desarrollado estas diferencias de género? ¿Cómo van
a cambiar el mundo los atributos exclusivamente femeninos de la mujer?

16

17

o.

Wmston Churchill dijo en una ocasión que en la cabeza del autor. el libro comienza como un juguete, pasa
a ser un amante y al final se convierte en un tirano. No
estoy segura respecto a lo del juguete, pero cuando empecé este libro, todas estas preguntas se convirtieron en
amantes de manera inmediata. No conseguía apartarlas
de mi pensamiento. Estudié minuciosamente un raudal
de datos sobre temas tan diversos como anaromia cerebral, conducta animal, psicología, estudios de género, comercio mundial y demografía. En breve, encontré cientos de estudios científicos que documentaban una serie
de diferencias biológicas y psicológicas entre mujeres y
hombres.
Las mujeres tienen facultades excepcionales generadas en la historia profunda: habilidad verbal; capacidad
para interpretar posturas, gestos, expresiones faciales y
otros siguos no verbales; sensibilidad emocional; empatía; excelente sentido del tacto, del olfato y del oído; paciencia; capacidad para pensar y hacer varias cosas simultáneamente; una amplia visión contextual de las
cuestiones; afición a hacer planes a largu plazo; talento
para crear redes de contacto y para negociar; impulso
maternal; y preferencia por cooperar, llegar a consensos
y liderar sirviéndose de equipos igualitarios.
Los hombres tienen también muchas dotes especiales. Entre ellas figura una maguífica comprensión de las
relaciones espaciales, talento para resolver problemas
mecánicos complejos, capacidad para centrar la atención
y habilidad para controlar muchas de sus emociones. Lo
que voy a argumentar aqui es que todas ellas forman parte de la arquitectura del cerebro masculino desde hace
muchos mileuios.
No siguifica esto que hombres y mujeres pendan como marionetas de los hilos del ADN. Junto a la apari-

ción de la humanidad surgió la evolución de la corteza
cerebral. Pensamos; ponderamos una inmensa variedad
de posibilidades; elegimos; aprendemos nuevas destrezas; nos elevamos repetidamente por encima de nuestra
naturaleza heredada para tomar decisiones sobre nuestras vidas.
Pese a todo ello, acarreamos en efecto un bagaje del
pasado. Estas diferencias de género se manifiestan en culturas de todo el mundo. Reaparecen década tras década
en cada una de ellas, no obstante el cambio de actitudes
bacia la mujer. Muchas surgen en la infancia. Muchas están asociadas con hormonas sexoaIes masculinas o femeninas, los andrógenos y los estrógenos. Algunas han sido
atribuidas a genes específicos. Otrasse forman mucho antes de que la criatura ahandone el vientre materno.
Los científicos han descubierto incluso cómo se instalan en el cerebro femenino y masculino algunas de estas inclinaciones de género. En el momento de ser concebido, el embrión no es ni masculino ni femenino. Pero
hacia la octava semana de vida fetal se dispara un conmutador genético. Si el embrión va a ser niño, un gen
del cromosoma Y induce a las gónadas incipientes a convertirse en testículos. Estos órganos sexuales en proceso
de desarrollo producen después hormonas masculinas
que forman por completo los genitales del hombre. Posteriormente, también contribuyen a configurar el cerebro masculino.'
Si el embrión está genéticamente destinado a ser hembra no actúa en él ninguna hormona masculina y las gónadas femeninas aparecen bacia la semana decimotercera de vida fetal, seguidas más adelante por el cerebro
femenino.' Recientemente los científicos han empezado
a pensar que un gen del cromosoma X y los estrógenos
fetales también desempeñan una función activa en la com-

18

19

posición completa de la «Dlujer».' Pero todos coinciden
en quesi las hormonas mascu1inas no interfieren en el desarrollo del embrión, éste será una niña.
A consecuencia de estos hallazgos, los científicos se
refieren con frecuencia a la mujer como el «plan por
defecto».
Yo entiendo estos datos de otra manera. La «mujer»
es el sexo primario: el primer sexo. Hay que añadir sustancias químicas para que se forme un hombre. De ahí
que el primer sexo desde la perspectiva biológica se esté
configurando como el primer sexo también en muchos
ámbitos de la vida económica y social.
Sin embargo, la distinI:ióIl entre «hombre» y «DlU- .
jer» dista de ser sencilla. Cada uno de nosotros es una
mezcla compleja de rasgos femeninos y masculinos. Como escribió Susan Sontag: «Lo más hermoso del hombre viril es algo femenino; lo más hermoso de la mujer
femenina es algo masculino». Nadie es exclusivamente
hombre o exclusivamente mujer.
Incluso esta apasionante amaIg:una de masculino y femenino que reside en cada uno de nosotros está moldeada por la biología. El cerebro fetal crece despacio y de forma irregular, de tal modo que diferentes partes del cerebro
son sensibles a las hormonas sexuales en momentos diversos. Los niveles de estas hormonas fetales cambian también continuamente.' Así pues, oleadas de potentes hormonas sexualespueden mascuIinizar una parte del cerebro
mientras dejan intacta otra parte. A consecuencia,de ello,
todo ser humano se encuentra en un punto determinado
de un contimwm que va de lo superfemenino a lo hipermasculino, dependiendo del momento y la cantidad de
hormonas con que el individuo fue rociado en el útero.'
Las fuerzas del medio se ocupan de la labor de perfilar quiénes somos. «¡Es una niñal», «¡Es un niño!»: al
20

emerger del útero alguien anuncia tu SC:XO y, en ese instante, te es asignada una.categoña que te encasilla para
el resto de tus dias. Azt1I para el niño, rosa para la niña,
camiones para uno, muñecas para la otra: son muchas,
muchas,las fuerzas sociales que impulsan al pequeño, al
adulto y al anciano a comportarse como persona de uno
u otro sexo. Las fuerzas del enromo alteran también la
secreción de neurotrarismisores del cerebro, la subida y
bajada de hormonas, y hasta la acrividad de los genes,
modificando sutilmente la biología y la conducta en el
transcurso de nuestras vidas.'
Albert Einstein dijo una vez sobre el intelecto: «TIene potentes músculos, pero carece de personalidad». Sirviéndose del intrincado andamiaje de nuestro singular cerebro, la cultura construye nuestra personalidad propia.
Pero el andamiaje se COnserva. Las mujeres como grupo
son, en efecto, portadoras de una multitud de aptitudes
específicas, capacidades innatas que utilizarán para efectuar cambios enormes en nuestro mundo moderno.
Dos fenómenos extrañamente correlacionados, el
baby boom internacional y la biología de la menopausia,
van a acelerar el impacto de la mujer en el mañana,
La enorme generación del baby boum está llegando a
la mediana edad. Como ha documentado la antropología, las mujeres de edad madura de todo el mundo tienden a volverse mucho más seguras, Ello se debe en parte a ciertas fuerzas culturales,
Pero las mujeres de mediana edad también reciben
dividendos de la naturaleza. Con la menopausia, descienden los niveles de estrógeno, dejando al descubierto los niveles naturales de andrógenos y otras hormonas
sexuales masculinas del organismo femenino. Los andrógenos son potentes sustancias químicas generalmente asociadas con la autoridad y el rango en muchas espe21

cies de mamíferos, entre ellas la humana. A medida que
la marea de mujeres de la generación del baby· boom llegue a la madurez, se encontrarán equipadas -no sólo
económica y mentalmente sino también honnonalmente- para efectuar cambios sustanciales en el mundo.
«Semejante masa crítica de mujeres maduras con una
tradición de rebeldia e independencia y medios propios
para ganarse la vida no ha existido nunca antes en la historia», escribe la historiadora Gerda Lerner. Estamos en
el umbral de lo que podría ser la era de la mujer.
Cada uno de los primeros seis capítulos de este libro
examina diferencias específicas masculinas/femeninas,
empleando datos sobre el cerebro, información de muchas culturas y evidencia proporcionada por la antropología, la psicología, la sociología, la etología y otras ciencias conductistas y biológicas. Cada capítulo explora por
qué surgieron estas variaciones biológicas y muestra cómo las dotes específicas de la mujer están empezando a
afectar a algunos sectores de la sociedad. He aportado
ejemplos del impacto de la mujer en los medios de comunicación, la educación, las profesiones de servicios, el
derecho, la medicina, la empresa, el gobierno y las entidades civiles.
En el capítulo 7 trato sobre la menopausia, demuestro que las mujeres del mundo entero son más influyentes en la madurez, y propongo la hipótesis de que cuando las mujeres de la generación del baby boom lleguen a
los cincuenta su fuerza se incrementará, no sólo en el ámbito laboral sino también en las urnas. En los capítulos 8
a 10 exploro el efecto que van a tener las mujeres económicamente fuertes en las pautas de las relaciones sexuales, del amor y del matrimouio. El capítulo II expresa mi
esperanza de que hombres y mujeres empiecen a' reconocer sus diferencias, utilicen las capacidades innatas de

22

la mujer en la población activa' y utilicen estos datos para crear un buen entendimiento entre ellos. La conclusión de este capítulo es que los hombres y.1asmujeres están recuperando una relación de igualdad que es natoral
a la humanidad y era común en la historia profunda.
Soy optimista respecto al futuro; no sólo respecto a
la mujer sino también al hombre. La propensión femenina a pensar de forma contextua! y su intensa curiosidad por las personas van a dar variedad y textura a lo que
vemos en televisión. Su destreza con el lenguaje y su apetito de diversidad y complejidad van a enriquecer lo que
leemos en los periódicos, las revistas y los libros; y a influir en nuestros sentimientos y creencias. Con su habilidad para el trato con los demás, las mujeres van a seguir vigorizando las profesiones de servicios y añadiendo
confort y novedad a nuestras horas de trabajo y ocio.
Las mujeres están aportando ya empatía y paciencia
a las labores prácticas de curación. Ofrecen imaginación
en el aula escolar. Están ampliando nuestra perspectiva
de la justicia. Su facilidad para crear redes de contacto y
alcanzar consensos será cada vez más importante a medida que las empresas vayan desmantelando las estructuras jerárquicas de gestión y dando mayor énfasis al trabajo igualitario en equipo. Con su visión contextua! y a
largo plazo, su impulso afectivo y su prominente papel
en la sociedad civil, las mujeres harán también decisivas
contribuciones a la solución de los males sociales y medioambientales de nuestro mundo.
Las mujeres están expresando cada vez más su sexualidad, inyectando sazón en la vida del dormitorio; están cambiando el significado de la intimidad y el enamoramiento. Y en tanto que «guardianas del parentesco»,
están transfonnando la vida familiar de extraordinarias

maneras.
23

Las mujeres son hoy más cultas, más capaces y más
interesantes que nunca. Si ha habidoalgún momento en
la evolución de la humanidad en que ambos sexos han tenido la opommidad de tener profesiones más satisfaetonas y matrimonios más felices, ese momento es ahora.

Notas

•A.Jost, 1970; Nyborg, 1994; Halpern, 1992.
'A.Jost, 1970; Gorski, 1980, pp. 215-222.
'Gorski, 1991, pp. 71-104; Nyborg, 1994.
• Nyborg, 1994.
5 Nelson, 1995.
• Nyborg, 1994.

24

25

«Dios creó a la mujer. Y el tedio cesó en verdad desde ese momento». Friedrich Nietzsche no era precisamente feminista, pero al parecer apreciaba la mente femenina. Y no era el primero. Las mujeres llevan
aportando gracia, ingenio, inteligencia y ternura a la vida humana desde que nuestros antepasados avivaban sus
fogatas en África hace millones de años.
Ahora las mujeres están a punto de cambiar el mundo. ¿Por qué? Porque durante los millones de años en
que nuestros antecesores se trasladaban en pequeños grupos de cazadores-recolectores, los sexos desempeñaban
labores distintas, y dichas labores exigían destrezas también diferentes. Mientras el tiempo y la naturaleza iban
multiplicando incesantemente el número de buenos trabajadores, la selección natural conformaba aptitudes distintas en el cerebro masculino y el femenino; no hay dos
personas iguales, pero, por término medio, mujeres y
hombres poseen una serie de habilidades innatas dife-

rentes. Y las tendencias actuales sugieren que muchos
sectores de la comunidad económica del siglo XXI van a
necesitar de las dotes naturales de la mujer.
No querría en modo alguno ser mal interpretada: los
hombres tienen muchas habilidades naturales que serán
esenciales en el mercado global que se avecina. Tampoco
en el pasado se han quedado a la zaga: han explorado y trazado mapas de todo el mundo; han creado la mayor parte de nuestra literatura, arte Yciencia; Yhan inventado muchos de los placeres de la vida contemporánea, desde la
imprenta a la bombilla, los zapatos deportivos, el chocolate e Internet. Los hombres seguirán haciendo magnas
contribuciones a nuestra sociedad de alta tecnología.
Pero las mujeres han empezado a acceder a la población activa retribuida en cantidades sin precedentes
casi en el mundo entero. Cuando estas mujeres penetren,
o incluso saturen, el mercado global en décadas venideras, creo que introducirán ideas y prácticas increíblemente innovadoras.
¿Cuáles son las dotes naturales de la mujer? ¿Cómo
van a cambiar el mundo las mujeres? Voy a comenzar con
el modo de pensar de la mujer.
Existen a mi juicio sutiles diferencias en la manera
en que hombres y mujeres, por término medio, organizan su pensamiento, variaciones éstas que parecen
surgir de diferencias en la estructura cerebral. Más aún,
como se expone a lo largo de este libro, la «forma de
ver» de las mujeres ha empezado ya a impregnar nuestros periódicos, programas de televisión, aulas, salas de
juntas, cámaras de gobierno, tribunales, hospitales, urnas y alcobas. El modo de pensar femeuino está incluso afectando a nuestras creencias fundamentales sobre
justicia, salud, caridad, ocio, intimidad, amor y familia.
Así pues, voy a comenzar con ese aspecto de la femini-

26

27

1
Pensamiento en red
Visión contextual de la mujer

«¿Qui hombre tiene la mjitienteseguridad depretenderconocer del todo el enigma de la mente de
U1'lIJ mujw?»
CERVANTES

dad que a mi parecer tendrá el impacto más ubicuo el
día de mañana.
En este capítulo sostengo que las mujeres,en general,
adoptan una perspectiva más amplia que los hombres en
tomo a cualquiercuestión. Las mujerespiensan de forma
contextual, boIística. Muesaan tambiénmayor flexibilidad
mental, aplicanjuicios másintuitivosy másimaginativos y
tienen una tendencia más tnarolda a hacer planes a largo
plazo, aspectos todos ellos de esta perspectiva contextua!.
Voy a examinar la evidencia científica de estas característicasfemeninas y las probables redes cerebrales asociadas
con ellas. A continuación voy a analizar el extraordinario
avance de la mujer hacia el mundo del trabajo asalariado,
para concluir que el estilo femenino amplio,contextua! y
holísticode ver las cosasva a impregnar todos los ámbitos
de la vida económicay social del siglo XXI.

LA MENTE FEMENINA

"Cuando la mente piensa, habla consigo», dijo Platón. Todoshemos pasadonoches agitadasen la cama dándole vueltas a algún problema laboral o amor conflictivo. Surgen imágenes que luego desaparecen. Se
desarrollan escenas..Reaparecen fragmentos de conversación sin saber de dónde, se disuelven, vuelven a repetirse. Te envuelve una ola de ira; después de compasión;
después de desesperación. Luego la racionalidad se impone un momento y resuelveshacer esto o hacer lo otro.
y así sigoe el dehate mientras las agojas del reloj avanzan de las tres a las cuatro. En tu cabeza se está celebrando una junta de comité.
«La mente es una máquina extraña que puede combinar los materiales que se le ofrecen de la manera más
28

asombrosa», escribió el filósofobritánico Bertrand Russello Hombres y mujeres absorben grandes cantidades de
datos y sopesan una inmensagama de variables de modo casi simultáneo.
Los psicólogos nos dicen, no'obstante, que las mujerespiensao de manera contextual 00ri más frecuencia: adoptan una visiónmás «balística» del asunto en cuestión.' Es
decir,integran más detalles del mundo que les rodea, detallesque van desdelos matices de la postura corporal hasta la posiciónde los objetos de Una habitación,'
Donde es más evidente la capacidad de la mujer para integrar miles de datos es en la oficina. Las ejecutivas,
según los analistasdel mundo comercial, tienden a enfocar las cuestiones desde una perspectiva más amplia que
sus colegas masculinos.' Las mujeres suelen reunir más
datos pertinentes al caso y a conectar todos estos detalles
másrápidamente. Cuando toman decisiones, calibranmás
variables,consideran más opciones y resultados, recuerdan más puntos de vista y ven mayor número de formas
de proceder. Así,integran, generalizany sintetizan. Y las
mujeres,en general, toleran laambigüedad mejor que los
hombres', -probablemente porque pueden visualizar
más factores en relación a cualquier asunto.
En pocas palabras, las mujeres tienden a pensar en
redes de factoresinterrelacionados, no en linea recta. He
denominado este modo de pensar femenino "pensamiento en red».

LA MENTE MASCULINA

Por regla general, los hombres tienden a centrarse en
una solacosaa la vez, característica masculina que advertí
por primera vezcuando Contaba algo más de veinte años,
29

Por aquel entonces yo tenía un novio al que le gustaba
ver las noticias de la televisión, escuchar música rack en
el equipo estéreo y leer un libro, presumiblementetodo
a!mismotiempo. En realidad, lo único que haqa era cambiar de canalmentalmente. Cuando estabaabsortoen una
modalidad se aislaba de lasdemás. Yono. La luz de la pantalla de televisión, el ritmo de la música, la palabra impresa: todos estos estimulosme inundaban la cabeza.
Los hombresson buenosen compartimentarsu atención. Intenta hacer una pregunta sencilla a un hombre
que está leyendo el periódico; muy a menudo no te oye.
Cuando lo hace,parece despertar COmo sivinierade otro
planeta. Los hombres tienden a prescindir de estímulos
extrínsecos. Su proceder mental suele estar por lo general más canalizado.
Ante un problema de trabajo, los hombres tienden a
centrarse en los dilemasinmediatos en lugar de situar la
cuestión en un contexto más amplio. A me~os que los
hechos sean obviamente pertinentes, los hombres son
propensosa prescindirde ellos.Después, siguenuna senda directa, lineal y causal hacia una meta específica: la
solución.'A consecuencia de ello, loshombres por lo general toleran peor la ambigüedad;prefieren eliminar los
datos que puedan parecer ajenosy no relacionados y centrarse en la tarea inmediata.
Esta capacidadpara concentrar la atención se manifiesta particularmente en la actitud masculina hacia el
trabajo. Como expresala psicóloga JacquelynneEccles,
muchos hombres muestran una «inquebrantable devo-

Él y su compañero de trabajo, AIfons Trompenaars,
llevaron a cabo una investigaciónsobre los valoresy las
prácticasprofesionalesde los ejecutivos masculinos y femeninosde Estados Uuidos. Los hombres,según Hampden-Turner, tienden a analizar las cuestiones por partes
diferenciadas, como pueden ser hechos,'puntos, tareas,
unidadesy otros segmentos concretos. A'menudo ven la
empresa como un conjunto de tareas, máquinas,pagosy
puestos de trabajo;una serie de elementos dispares.' Las
ejecutisas,a su juicio,ven la empresa como un todo más
integrado con aspectosmúltiples.
He denominado este proceso de razonamiento masculino centrado, compartimentado y gradual «pensamiento por pasos».

HACER MALABARISMOS CON MUCHAS PELOTAS,
LLEVAR MUCHOS SOMBREROS

Charles Hampden-Tumer, un consultor comercia!
y miembto del Global Business Network de Emeryville,
California, cree que el director de empresa norteamericano es el epítome de esta característicamasculina.

Janet Scott Batchler ha descrito sucintamente esta
diferencia entre sexos. Escribe pelícuIas de largometraje junto a su marido y socio, Lee Batchler. Dice de su
cónyuge:«Hace una cosa a la vez. La hace bien. La termina y pasaa otra. Es muy directo en sus procesosmentales y en sus actos. Y trata con las personas de la misma
forma centrada, diciendo exactamentelo que quiere decir, sin agenda oculta de ningún tipo. Yo soy la que puedo jugar con cien pelotas a!mismo tiempo y comprender. que quizá los demás estén haciendo lo mismo ,
profesionalo emocionalmente»,"
Los guionesque los escritoresde películas de Hollywood crean ilustran estos diferentesmodos de pensar de
manera vívida. Los escritos por hombres tienden a ser
directos y lineales,mientras que los elaboradospor mu-

30

31

ción» a su tarea."

jeres pueden contener conflictos, muchos puntos culminantes y múltiples finales.'
Los grandes eruditos norteamericanos expresan también esta diferencia de género. La ensayista Barbara Ehrenreich declara con rotundidad: «Históricamente, las
mujeres no han sabido compartimentar tan bien como
los hombres-J"
Cuando el politólogo Roger Masters, del Dartmouth
College, preguntó a hombres y mujeres sobre sus opiniones políticas y después les mostró vídeos de políticos
con diversas expresiones faciales, las reacciones de ambos sexos fueron también perceptiblemente distintas.
Masters concluyó que .. las mujeres integran en mayor
grado que los hombres la información sobre un dirigente con las pistas no verbales que éste ofrece». u
Las portavoces de la National Foundation for Women Business Owners (Fundación Nacional de Mujeres
Empresarias) dicen que las propietarias de empresas norteamericanas dan gran importancia alpensamiento inmitivo,la creatividad, la sensibilidad y los valores personales. Los empresarios dan importancia a la
concentración, al procesamiento metódico de información y al análisis concreto de datos. Así, según ellas, las
«propietarias de empresas tienen mayor facilidad para
moverse entre múltiples tareas»."
Los demógrafos del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo dan testimonio de esta diferencia de género en muchas culturas. En 1995 hicieron un
sondeo sobre los hábitos de trabajo de los hombres y
mujeres de 130 sociedades. En lugares tan dispares como Noruega, Botsuana, Argentina y Mongolia encontraron que ..las mujeres en particular han desarrollado
la capacidad de atender a muchas actividades al mismo
tiempo»."
32

Mientras por todo el mundo las mujeres realizan múltiples labores simultáneamente, están ponderando y asimilando mentalmente una profusión de datos: están pensando en red.

EL PENSAMIENTO EN RED EN LA INFANCIA

Este modo femenino de procesar información mentalmente comienza en la infancia. En la escuela, los niños se aplican más a las tareas; 14 se concentran atentamente en una sola cosa a la vez. A las niñas les cuesta
más trabajo aislarse cognitivamente de lo que les rodea. Cuando juegan con el ordenador, los niños tienden a enfilar directamente hacia la meta buscada, mientras las niñas son más proclives a considerar una
multiplicidad de alternativas antes de decidirse por
una." Y cuando les preguntan sobre sí mismos, los niños resaltan los pormenores mientras que las niñas tienden más a situarse en un entorno más amplio, más con-

textual. 16
Ejemplos clásicos son Jake y Amy, ambos participantes en un conocido estudio sobre derechos y responsabilidades realizado a comienzos de los años ochenta
por la psicóloga Carol Gi1Iigande la Universidad de Harvard. J ake y Amy eran ambos estudiantes norteamericanos de once años, inteligentes y ambiciosos, que cursaban su sexto curso. Cuando le preguntaron aJake cómo
se describiría, habló sobre sus dotes, sus creencias y su
altura: un conjunto de hechos concretos, particulares y
discretos. Amy, por su parte, se colocó en el contexto general del mundo social. Dijo que le gustaba el colegio,
que veía el mundo lleno de problemas y que quería ser
científica para poder ayodar a los demás."
33

Cuando se preguntó a estos pequeños sobre una situación en que entraban en conflicto la responsabilidad
hacia uno mismo y la responsabilidad hacia los demás,
también contestaron de forma diferente.Jalre respondió:
«Actóas con un cuarto para los demás y tres cuartos para ti». Jake compartimentó la tarea; dividió su responsabilidad en partes Yasignó cantidades específicas de modo específico. La respuesta de Arny fue contextual,
caraeteristica del pensamiento en red femenino. «Bueno», dijo, «en realidad depende de la situación». Entonces empezó a enumerar una multitud de variables a
considerar antes de actuar. Como señala Gilligan, «Amy
responde más contextualmente que categóricamente»."
Esras diferencias de género se mantienen hasta la
edad adulta. Cuando Gilligan indagó entre estudiantes
universitarios sobre su concepto del bien y del mal, las
mujeres estaban más dispuesras a bacer excepciones a las
reglas, probablemente porque consideraban más variables y veían mayor número de posibilidades.
Cuando se somete a hombres y mujeres a «pruebas
Rorschach de borrones de tinta» y se les pide que examinen estas manchas irregulares, los hombres suelen hablar sobre los detalles que observan; las mujeres integran
todos los pormenores en una imagen general y hablan
por el contrario de las criaturas completas que ven."
Cuando hombres o mujeres escriben relatos, los primeros son más proclives a hablar de las competiciones que
han ganado, o las vacaciones adicionales que han conseguido o de cuando pescaron el pez más grande: acontecimientos concretos, aislados. Las mujeres escriben sobre personas, lugares, sobre situaciones embarazosas,
narraciones que abarcan un contexto social más amplio. lO
Cuando la psicóloga Diane Ha1pern, de la Universidad del Estado de California en San Bernardino, efec34

tuó un análisis muy completo de cientos de estudios donde se-examinaban las habilidades verbales, matemáticas
(cuantitativas) y visual-espaciales de hombres y mujeres,
concluyó que las tareas en las que sobresalía cada sexo
requerían capacidades coguitivas distinras. Las habilidades femeninas exigían todas ellas «acceso y recuperación
rápida de información almacenada en la memoria». Las
habilidades masculinas exigían capacidad para «mantener y manipular representaciones mentales»." Estas diferencias reflejan el pensamiento en red frente al pensamiento centrado y lineal.
«Todo pensamiento es un prodigio de asociación por
el cual aquello que tienes delante evoca en tu cabeza algo que casi ignorabas que sabías». El poeta Robert Frost
captó a la perfección ese triunfo de asociación mental tan
característico de la mente femenina.

ENCRUCijADAS DE LA MENTE

Pensamiento en red frente a pensamiento por pasos;
énfasis en el todo frente a concentración en las partes;
tareas múltiples frente a hacer una sola cosa a la vez: los
científicos están lejos de comprender, o aun definir adecuadamente, estas diferencias sutiles entre mujeres y hombres. Pero sí saben dónde tienen lugar estos procesos
mentales: en la corteza prefrontal.
Ésta es la parte anterior de la corteza cerebral, que es
la envoltura exterior del cerebro. Se encuentra exactamente
detrás de la frente, y ocupaaproximadamente entre un cuarto y un tercio del total de la corteza cerebral." Está mucho
más desarrollada en los seres humanos que incluso en nuestros parientes más cercanos, los chimpancés; de hecho, en
las personas no madura del todo hasta la adolescencia."
35

Sin embargo, la corteza prefrontal es esencial para
el pensamiento humano. Se conoce, por ello, como «el
ejecutivo central» o la «encrucijada» de la mente," nombres que ba tomado porque posee muchas regiones específicas, cada una de las cuales procesa tipos distintos
de información y se conecta con muchas otras regiones
del cerebro y el cuerpo."
Los doctores pudieron escuchar por primera vez el
tráfico de esta encrucijada en la década de los años treinta, cuando empezaron a tratar a pacientes depresivos con
el procedimiento conocido como lobotomía frontal. Los
cirujanos introducían un bisturí en el cráneo y abrían el
cerebro de arriba abajo, separando la corteza prefrontal
de las demás partes cerebrales. Este sistema curaba a la
mayoría de los pacientes de su depresión, pero producía
nuevos problemas. Por ejemplo, no eran ya capaces de realizar varias acciones paralelas simples al mismo tiempo."
Estudios más recientes de pacientes con traumatismos en la corteza prefrontal han confirmado que las lesiones en esta zona imposibilitan acciones múltiples."
Por esta operación, hoy totalmente desacreditada,
así como por otros muchos estudios de la corteza prefrontal, los científicos saben que esta parte del cerebro
controla también la capacidad para mantenerse al tanto
de muchos fragmentos de información simultáneamente, ordenar y ponderar estos datos a medida que se van
acumulando, y descubrir pautas en dicha información.
Más aón, permite prever resultados de estas pautas, tener flexibilidad mental, razonar hipotéticamente, enfrentarse a contingencias y hacer planes para el futuro."
Todas estas acciones son aspectos diversos del pensamiento en red.
Otras regiones de la corteza prefrontal gobiernan las
funciones cerebrales asociadas con el pensamiento por
36

pasos. Dichas áreas permiten centrar la atención, codificar datos en orden serial, proyectar de forma secuencial, construir planes de acción jerárquicos y procesar datos linealmente, todos ellos aspectos del pensamiento
paso a paso, o compartimentado."

GENES PARAEL PENSAMIENTO EN RED

¿Cabe la posibilidad de que algunas regiones de la
corteza prefrontal del cerebro varíen entre el hombre
y la mujer, predisponiendo a másmujeres que hombres a
asimilar porciones mayores de información, a pensar en
forma de entramado de factores y ver el mundo de modo más contextual? ¿Podría ser que otras áreas de la corteza prefrontal variaran también segón el sexo, predisponiendo más a los hombres a concentrar su atención en
un número menor de elementos de información, a compartimentar ésta y a pensar de modo secuencial?
Hay datos nuevos sobre el cerebro que refrendan estas posibilidades. En 1997 el neutocientífico David Skuse, del Institute of Child Health (Instituto de Salud Infantil) de Londres, y sus colegas examinaron a niñas y
mujeres con síndrome de Turner, una afección genética
por la cual la niña o la mujer no tiene más que un eromosoma X en lugar de los dos normales. Recogieron datos también sobre hombres y mujeres normales. A partir de este estudio ingenioso y complejo concluyeron que
un gen o grupo de genes del cromosoma X influye en la
formación de la corteza prefrontal.
Aún más extraordinario es que Skuse estableció que
las pautas humanas de herencia y la interacción corporal provocan que este gen o grupo de genes quede silenciado en todos los hombres, pero permanezca activo en
37

un 50 por ciento de las mujeres. En otras palabras, esta
hebra de ADN sólo se expresa en las mujeres. Más aún,
cuando este gen o grupo de genes es activo forma la corteza prefrontal femenina de manera específica, dotando
a ciertas mujeres de ventajas a la hora de captar los matices de la interacción social, y manteniéndolas mental"
mente flexibles,"
Todos estos datos sugieren que alrededor del 50 por
ciento de las mujeres están genéticamente mejor equipadas que los hombres para coordinar mnltitud de elementos de información, fundamento del pensamiento
en red.
Existe más evídencia de que la corteza prefrontal está construida de manera diferente en las mujeres y los
hombres, una arquitectura que puede afectar al modo en
que ambos sexos organizan su pensamiento. H Por ejemplo, los cientificos han establecido que al menos una región de la corteza prefrontal tiene mayores dimensiones
en la mujer." Esta diferencia, a su juicio, se debe a las
hormonas masculinas que bañan el cerebro en periodos
críticos anteriores y posteriores al nacimiento."
Si esta disparidad en tamaño de la corteza prefrontal influye o no en el enfoque holístico femenino y en la
perspectiva más lineal del hombre es algo que nunca sabremos. Pero es concebible que esta diferencia ligada al
sexo pudiera guardar relación con las variaciones en los
modos de «pensar» del hombre y la mujer.

vancia son los cables de tejido que conectan los dos hemisferios cerebrales.
Uno de estos puentes de tejido es el corpus caJJosum
(cuerpo calloso), compuesto de unos doscientos millones de fibras que conectan las dos mitades del cerebro
desde la frente a la parte posterior de la cabeza. Al menos una sección del corpuscaJÚIsUm es algo más grueso en
la mujer que en el hombre." El segundo puente importante que conecta los hemisferios cerebrales es la comisura anterior, que es un 12 por ciento mayor en las mujeres que en los hombres."
Algunas pruebas realizadas en víctimas de infarto,
pacientes con otras lesiones cerebrales y sujetos normales indican que estos enlaces conectores, más gruesos en
la mujer, permiten una mejor comunicación entre los dos
hemisferios cerebrales. En los hombres, hay menos relación entre las dos mitades del cerebro; cada lado opera de forma más independiente. Quizá los cerebros bien
conectados de las mujeres faciliten su capacidad para recoger, integrar y analizar tipos más diversos de información, un aspecto del pensamiento en red."

Otras partes del cerebro muestran también variaciones estrueturales que podrían tener alguna función en
el pensamiento en red de la mujer. De particular rele-

El cerebro humano está también algo «lateralizado».
Esto significa que algunas funciones mentales se desarrollan predominantemente en el hemisferio izquierdo,
mientras que otras tienen lugar sobre todo en el derecho. El cerebro mascnlino, sin embargo, está más lateralizado que el femenino; cada hemisferio está más rígidamente dedicado a realizar una tarea u otra.
El psiquiatra Mark George, del National Institute of
Mental Health (Instituto Nacional de Salud Mental), tiene la teoría de que esta estructura cerebral puede permitir a los hombres centrar la atención más intensamente
que las mujeres." Yo añadiría que el cerebro menos lateralizado (más integrado) de la mujer probablemente

38

39

EL CEREBRO DE LA MUJER ESTÁ BIEN CONECTADO

les ayude a abarcar la perspectiva general. Como dice la
psiquiatra Mona Lisa Schultz, del Centro Médico de
Maine: «Debido a que el cerebro femenino está menos
lateralizado, las mujeres pueden tener acceso a esta área
tanto en el hemisferio derecho como en el izquierdo. No
ven las cosas hechas y acabadas, como los hombres»."

EVOLUCIÓN DEL PENSAMIENTO EN RED

No es difícil conjeturar cómo y por qué se desarrolló el pensamiento por pasos masculino y el pensamiento en red femenino.
Hace un millón de años el hombre primigenio encendía fogatas, desbastaba bachas de piedra y cazaba grandes animales en Africa oriental. Cuando perseguían a estas peligrosas bestias, los hombres tenían que
concentrarse: vigilando tras los matorrales, agachados
junto a un abrevadero, pasando sigilosos junto a un leopardo dormido en un árbol, siguiendo las huellas de enfurecidos animales heridos y atacándolos en el momento oportuno.
Un siglo tras otro de este arriesgado quehacer habría favorecido a los que pudieran centrarse más en la tarea, pues los que no prestaran una estricta atención serian descuartizados, pisoteados o devorados. Así, mientras
nuestros antepasados masculinos rastreaban jabalíes y
bestias salvajes, su cerebro fue gradualmente desarrollando una arquitectura propicia paI'll excluir pensamientos periféricos, centrar la atención y tomar decisiones paso a paso.
La facilidad de las mujeres para el pensamiento en
red muy probablemente se fraguó también en su ocupación primigenia. El trabajo de la mujer ancestral era más
40

duro que el de todaslas restantes criaturas que han pisado la tierra: la crianza de niños con largos años de dependencia en condiciones de gran peligrosidad." Con ohjeto de sacar adelante a estos bebés inermes, las madres
primitivas tenían que hacer muchas cosas simultáneamente: vigilar la aparición de serpientes; escuchar el ruido del trueno; probar por si babía algo venenoso; mecer
a los somnolientos; distraer a los irritados; instruir a los
curiosos; tranquilizar a los medrosos; estimular a los lentos; alimentar a los hambrientos. Las madres tenían que
realizar incontables labores cotidianas mientras avivaban
el fuego, cocían los alimentos y hablaban con las amigas.
Los psicólogos sostienen que la mujer contemporánea aprende a hacer y pensar varias cosas simultáneamente," No hay más que observar a una madre trabajadora por la mañana, vistiendo niños, preparando sus
comidas, alimentando a los peces, sirviendo los cereales
del desayuno y acordando horas por teléfono para el cuidado de los más pequeños; y todo al mismo tiempo.
Pero yo sospecho que el talento femenino para. el
pensamiento contextual-y la habilidad asociada de realizar múltiples tareas a un tiempo- se formó en la historia profunda. Miles de generaciones ejecutando acrobacias mentales y físicas en la crianza de niños desvalidos
forjaron estas increíbles habilidades en la arquitectura
del cerebro femenino.

EL PENSAMIENTO EN RED EN LA OFICINA

La capacidad femenina para pensar en red puede favorecer a las mujeres en el torbellino matutino que supone conseguir que los niños lleguen a la escuela, y sin
duda les ayudará para acometer problemas laborales eom41

piejos. Pero también puede ser causa de conflicto en la
oficina, como ilustra la siguiente anécdota.
El director de una oficina intentaba decidir a qué
empleado ascender a un puesto de importancia, un joven o una joven. Así, dio a ambos candidatos un enojoso dilema profesional con tres posibles soluciones, A, B
Y C, y pidió a ambos aspirantes que se reunieran con él
a la mañana siguiente con un juicio formado sobre la si-

tuación.
El hombre entró primero y le dijo al jefe que había
estudiado, considerado todos los aspectos de la situación
y elegido la solución B. Cuando entró la mujer, dijo en
tono refiexivo: «Pues bien, la solución A sería la mejor,
si es posible resolver los problemas uno y dos previamente. La solución B sería la más adecuada si, por el contrario, se resuelve la cuestión X Y la solución C es definitivamente la mejor alternativa si...». El jefe no quería
escuchar aquel entramado de razonamientos. La miró
consternado y dijo: «Creo que debe intentar otro tipo
de trabajo»."
Debido a que las mujeres, por lo general, no siguen
una trayectoria de pensamiento lineal, paso a paso, tan
habituahnente como los hombres, es frecuente que éstos
las consideren menos lógicas, menos racionales, menos
concretas, menos precisas y hasta menos inteligentes.
Esta diferencia de género puede originar auténticos
problemas cuando ambos sexos trabajan juntos.
«El camino lo es todo», escribió Willa Cather. Muchas mujeres estarían de acuerdo. Cómo se llegue a una
conclusión es importante para la mayoría de ellas," porque a las mujeres les importa el proceso; es su forma de
«recolección». Quieren explorar las múltiples interacciones, las vías multidireccionales, todas las permutaciones de un problema difícil. Es por ello que las mujeres
42

consideran a los hombres descuidados, faltos de imaginación y dados a la «visión de túnel», cuando desechan
los aspectos de dicho problema que las mujeres consideran importantes.
A los hombres les desespera cuando las mujeres plantean una profusión de variables que ellos creen superfiuas. Para la mayoría de los hombres, el objetivo inmediato es más importante que el proceso que lleva a una
decisión. Ellos están «cazando»: centrándose en la solución. No quieren detenerse en el camino; quieren ejecutar la tarea." Es por ello que los hombres piensan que
las mujeres están intentado cargarse la reunión cuando
aportan lo que,ellos consideran un montón de datos innecesarios.
Debido a estas diferencias de perspectiva entre uno
y otro género, las personas de un sexo suelen considerar
malos jugadores de equipo a las del otro sexo.

EL PENSAMIENTO

EN RED EN EL FUI'URO

¿Por qué no son los hombres más parecidos a las mujeres? ¿Por qué no son las mujeres más parecidas. a los
•
hombres?
Porque cada sexo está jugando con una baraja de cartas evolutivas distintas. Tanto el pensamiento en red camo el pensamiento por pasos son modos perfectamente
apropiados para tomar decisiones, dependiendo de las
circunstancias. Ambos pueden ser lógicos. Ambos, creo
yo, residen en el cerebro propio de uno y otro género.
Ambos surgieron en tiempos remotos cuando los sexos
tenían labores diferentes. Y ambos estilos de tomar decisiones son utilizados por uno y otro sexo en algún momento. Como dijo Christie Hefner, presidenta de Play43

hoy Enterprises, durante un discurso pronunciado en
Nueva York en 1998: «Los mejores gestores son los que
adoptan estrategias masculinas y femeninas para hacer
negocios».
Sin embargo, durante muchas generaciones los ejecutivos norteamericanos han admirado y premiado a los
que analizan las cuestiones componente por componente: el planteamiento atomista. Un ejemplo es la frecuente obsesión norteamericana por lo exclusivamente primordial de un asunto.
Este enfoque está cambiando. A medida que la era
de la información yla globalización adquiere un ímpetu
creciente, los dirigentes del mundo empresarial se están
viendo forzados a calibrar e integrar un número cada vez
mayor de factores para tomar sus decisiones. Algunos
consultores han empezado incluso a recomendar algunos métodos para evitar el pensamiento lineal y adquirir una perspectiva holística."
Peter Senge, antiguo director del Center for Organized Learning de la escuela Sloan de estudios empresariales del MIT, ha asesorado a miles de ejecutivos norteamericanos que se preparan para el foturo mercado
global. Entre sus clientes figuran lasempresas Foro, Procter & Gamble y AT&T. Su recomendación es que piensen «en sistemas». «El pensamiento en sistemas», explica Senge, «es una disciplina para ver el todo. Esun marco
conceptual para ver lasinterrelaciones en lugar de las cosas.para ver pautas en lugar de instantáneas estáticas»."
Sin duda el pensamiento lineal seguirá siendo una
herramienta esencial en la comunidad empresarial, particularmente entre los líderes industriales de las sociedades capitalistas. Para tomar decisiones críticas es frecuente que estas personas necesiten compartimentar áreas
y centrar los planteamientos. En las crisis no les queda

más alternativa que desatender buena parte del contexto de la situación con objeto de operar con más seguridad dentro de una perspectiva única. El pensamiento lineal es muchas veces pensamiento dinámico.
Pero la propensión femenina a considerar los problemas empresariales de forma contextua!, a concentrarse
en el todo de una cuestión en lugar de hacerlo en las partes, adquiere cada vez mayor valor." En la medida en que
la mujer empresaria sopesa más variables, considera más
alternativas, estudia más opciones e introduce aspectos
nuevos, aporta equilibrio e innovación al mundo profesional. De hecho, los ejecutivos admiten que una de las
contribuciones notables de la mujer al mundo empresarial norteamericano es la introducción de una perspectiva más diversificada y menos convencional."

44

45

LA FLEXIBILIDAD MENTAL DE LA'MUJER

Una diferencia entre sexos relacionada con lo anterior
es la fonna en que ambos razonan. Los psicólogos han constatado que los hombres tienden a pensar y proyectar con
principios abstraeros más frecuentemente que las mujeres."
Durante las reuniones de juntas directivas, por ejemplo,
los hombres argumentan de forma más abstracta y hacen
afirmaciones más categóricas sobre lo que está bien y lo
que está mal, mientras que las mujeres utilizan ejemplos y
experiencias personales: es decir, datos contexmales.'"
Los hombres, además, tienden a ligarse a estos principios abstractos." Por término medio, los hombres se
ajustan más a la norma, prohablemente porque el contexto es menos importante para ellos. Las mujeres tienden
más a hacer excepciones, probablemente porque son capaces de visualizar un gama más amplia de alternativas.

Esta flexibilidad mental femenina tiene un componente genético. La maleabilidad mental, dicen David
SIrusey sus colegas, surge del mismo gen o genes del eromosoma X que produce otros aspectos de la agudeza
mental femenina." Como recordarán, esta hebra de ADN
no se expresa en ningún hombre y sólo en un 50 por ciento de mujeres aproximadamente.
La flexibilidad mental femenina no siempre resulta
una cualidad grata, claro está. Las mujeres tienen fama
de cambiar continuamente de opinión, pero estoy convencida de que la maleabilidad mental femenina llegará
a constimir un valor esencial en el cercano mercado global. Peter Drucker, el eminente analista de empresas, y
muchos otros expertos creen que en la aetualidad las compañías deben tener capacidad para alterar planes, productos y servicios rápida y frecuentemente para mantenerse al mismo ritmo que la competencia. 52
A medida que se incrementa la competencia, la exigencia de flexibilidad iniciará una escalada. La elasticidad mental innata de la mujer será entonces una valiosa
herramienta de planificación.

Como se sostiene en el capítulo 4, las mujeres son mucho más propensas que los hombres a advertir las arrugas de tu ropa, la tensión en tu voz, el movimiento continuo de tu pie, la leve irritación en tu labio inferior. Las
mujeres reciben más mensajes de tu postura, gestos, expresión emocional y voz. Después, con su cerebro singularmente construido y bienconectado, las mujeres tienen mayor facilidad para asimilar todos estos pequeños
detalles dispares más rápidamente, adquiriendo lo que
puede parecer una perspectiva clarividente.
En realidad, la «intuición femenina» es probablemente otro aspecto del pensamiento en red de la mujer,
surgido de la corteza prefrontal donde el cerebro reúne
e integra la información.

PENSAMIENTO VISCERAL

Pero la intuición es algo más que una rápida asimilación de millares de datos. La gente suele describir la
intuición como una reacción visceral.

«La conjetura de la mujer es mucho más exacta que
la certidumbre del hombre», escribió Rudyard Kipling.
Lo que hacia Kipling era expresar una percepción clásica sobre la intuición femenina. Al menos desde que los
antiguos griegos consultaban al oráculo de Delfos, la tradición ha reflejado esta idea de que la sabiduría de las
mujeres es más preseiente.
Hoy día se puede explicar este don. La intuición de
la mujer es un compuesto de varios rasgos femeninos.

Aun esto puede ser explicado. La corteza prefrontal
y las restantes partes del cerebro están profusamente caneeradas entre sí, así como a los órganos del cuerpo por
vía de determinados circuitos." El neurólogo de la Facultad de Medicina de la Universidad de Iowa, Antonio
Damasio, denomina estos circuitos entre cerebro y cuerpo «bucles corporales»," y está convencido de que dicltas
conexiones producen la «reacción visceral» que la gente
suele experimentar cuando tiene una «corazonada».
Él y sus colegas demostraron esta conexión entre cerebro y cuerpo mediante un experimento con juegos de
azar. Conectaron a varias personasa lID aparato que mide las reacciones de la piel Ydespués les pidieron que ju-

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47

LA INTUICIÓN FEMENINA

garan a las cartas por dinero." Algunos de estos sujetos
eran adultos normales y sanos; otros habían sufrido lesiones en la corteza prefrontal. A todos ellos se les asignaron euatro barajas para operar, así como varias tareas
que cumplir durante el juego. Ninguno fue informado
de que dos de sus barajashabían sido trucadas de tal modo que irremediablemente iban a producirles fuertes pérdidas de dinero.
Los sujetos sanos pronto intuyeron que estaban jugando con dos tipos de barajas,dos «buenas» y dos «malas». Cuando experimentaron el primer pálpito de que
unas barajas eran más peligrosas que otras, SU piel empezó a reaccionar. Simultáneamente a la respuesta epidérmica, empezaron a evitar inconscientemente el jugar
con las barajas de mayor riesgo. Hasta más adelante no
comprendieron claramente que las barajas estaban trucadas. Pese a todo, la reacción de su cuerpo había empezado ya a orientar su conducta.
Igualmente revelador es que los individuos con lesiones en la corteza prefrontal no mostraran la menor
reacción de la piel, y siguieran cogiendo cartas de las barajas «malas». Sus cerebros no habían integrado los datos suministrados por sus bucles corporales.
La hipótesis de Damasio es que la piel, el estómago,
el corazón, los pulmones, el intestino Yotros órganos del
cuerpo envían a la corteza prefrontal mensajes subliminales sobre el entorno. Él llama a estos impulsos corporales «marcadores somáticos», y cree que ayudan a la
mente racional a tomar decisiones." En suma, las reacciones viscerales aportan valor emocional a la lista racional de posiblesopciones que elabora el cerebro, yayudan a orientar la conducta.
«T~o aprendizaje tiene una base emocional», dijo
Platón. El'percibía esa relación entre la mente racional
48

y el cuerpo sensible. Con su facilidad para reunir e integrar millares de estímulos en el cerebro, las mujeres posiblemente capten y asimilenmayor número de estos impulsos corporales, vehículos de la intuición.

«AGLUTINAR» DATOS
La intuición también proviene de la experiencia acumulada, dice el psicólogo Herbert Simon, de la Universidad Carnegie Mellon." A medida que una persona
aprende a analizar el mercado de valores, a dirigir una
editorial,a diaguosticaruna enfermedado a jugaral bridge profesional, empieza a reconocer las peculiaridades
del sistema, a percibir regularidades y a organizar estas
pautas en bloques de conocituiento: lo que Simon llama
«aglutinar»." Con el tiempo, van formándose cada vez
másconglomerados y van ligándoseentre sí.Y estos agrupamientos de conocituiento se almacenan en la memoria a largo plazo.
Después, cuando aparece un solo detalle de una determinada pauta compleja,la persona con experienciareconoce al instante la composición general, prescinde del
largo análisispaso a paso de cada segmento y se adelanta y prevé cosasque otras personas han de dilucidar mediante una pesadareflexiónsecuencial. El maestro de ajedrez, por ejemplo, ve los diversos movituientos de las
piezas como dituinutos detalles de un amplio plan militar. El primatólogu analiza el bostezo de un babnino en
el contexto general del comportamiento socialde este situio. Simon cree que la intuición brota de la capacidad
para recurrir a la experiencia organizada y almacenada.
«Por fuerza de costumbre, la sucesión de pensatuientos corrió tan rauda por tui mente que llegué a la
49

conclusión sin ser consciente de los pasos intermedios»,"
dice Sherlock Holmes cuando explica una de sus deducciones a Watson, de pensanúento algo más lento. De este modo preciso descrihió sir Arthur Conan Doyle el
proceso mental de aglutinar datos.
Es muy posihle que hombres y mujeres aglutinen
datos de forma muy similar, pero cada sexo probablemente se destaque por aglomerar tipos de datos diferentes. Supongo que los hombres aglutinan conocimientos sobre fútbol porque pasan más tiempo viendo
jugar al fútbol. Debido a que las mujeres destacan en la
interpretación de la expresión facial y en procesar matices de la interacción social (de lo cual se hablará más
en el capítulo 4), posiblemente estén mejor dotadas para asociar -e intuir-las peculiaridades de las relaciones sociales.
Los hombres también emplean la inmición. Cuando el periodista Roy Rowan entrevistó a los presidentes
de algunas de las mayores empresas de Estados Unidos
en los años ochenta, muchos de ellos admitieron que seguían con frecuencia sus corazonadas, particularmente
cuando tomaban decisiones importantes. Rowan llegó a
la conclusión de que «el último paso hacia el éxito exige
a menudo un audaz salto intuitivo»."
Las mujeres empresarias, no obstante, son algo más
intuitivas. Un estudio realizado en 1982 entre más de dos
mil directores de compañías reveló que las mujeres directoras tienen más puntuación que los hombres en las
escalas de la intuición."
¿Por qué han desarrollado las mujeres un sentido intuitivo más afinado? No es difícil deducirlo. La mujer
ancestral se veía constantemente obligada a descifrar las
necesidades de sus pequeños, en estado prelingual y fuertemente dependientes.
50

Yo fui testigo de un ejemplo coetáneo de este hecho
en un aeropuerto mientras esperaba mi vuelo en la cafetería. Podría haber ocurrido hace un millón de años: en
la mesa detrás de mí había dos mujeres sentadas con un
bebé. El niño empezó a berrear. «Acabo de cambiarle»,
dijo una. «Estoy segura de que no tiene hambre», respondió la otra, y así las dos mujeres pasaron revista a decenas de posibles razones de las lágrimas del bebé, inrentando intuir la solución a ese misterio primigenio que

es una criatura humana.
Actualmenre, los psicólogos y analistas de empresas
creen que la intuición desempeña una función productiva, aunque no muchas veces reconocida, en las decisiones de la dirección." A medida que la comunidad empresarial global sitúa a más y más ejecutivos en situaciones
donde tienen que juzgar a clientes y compañeros extranjeros, ponderar mercados poco conocidos y moverse en entornos noveles, es muy posible que llegue a valorarse más el jnicio de tipo intuitivo, dando la mujer
una cierta ventaja profesional.

a

LAs MUJERES, PLANIFICADORAS A LARGO

PLAZO

«Las mujeres son el mejor índice del porvenir», escribió Ralph Waldo Emerson. Esre filósofo americano
supo discernir correctamente otra facultad femenina asociada con el pensanúento en red: su agudo sentido de futuras posibilidades.
Tanto hombres como mujeres poseen cierta capacidad para hacer planes a largo plazo. Yo no he encontrado evidencia concreta de que uno u otro sexo esté mejor
dotado para. esta esencial tarea. Hay, no obstante, algunos analistas de empresas que en efecto creen que las mu51

jeres tienden a pensar a largo plazo de forma máS habitual, mientras que los hombres son más proclives a centrarse en el aquí y ahora."
Es más frecuente, por ejemplo, que los hombres acumulen sesiones de trabajo sin descanso, sacrificando valiosos momentos de pausa que podrían haber sido empleados en reevaluar su situación y considerar futuros
movimientos. Las mujeres profesionales, por su parte, se
toman más tiempo para respirat, reflexionar y proyectar
entre reuniones y citas de trabajo. Cinco minutos aquí y
diez allí: las mujeres extraen algo de tiempo para asimilar lo que está ocurriendo a su alrededor y prever el futuro. Las mujeres «mantienen constantemente presente el largo plazo», dice la periodista financiera Sally

sión), los clubes de inversión exclusivamente de mujeres
obtienen una rentabilidad anual de sus adqnisiciones de
un 21,3 por ciento como promedio, mientras que los clubes exclusivamente masculinos logran beneficios anuales del 15 por ciento." La NAIC observa también que las
mujeres prestan mayor atención a las operaciones generales de las compañías en las que invierten y superan las
fluctuaciones del mercado con mayor frecuencia. Un planificador financiero de WashingmnD.C. lo resumió con
estas palabras: «Las mujeres no tienen mentalidad de pista de carreras en cuestiones de riesgo. Dicen: 'No busco el premio gordo; lo que busco es el largo recorrido'»."

Helgesen,"

BIOLOGÍA DE LA VISIÓN A LARGO PLAZO

Esta tendencia femenina a pensar a la larga es particularmente visible en su actitud hacia su propio dinero.
Cuando Terrance Odean y Brad Barber, economistas de la Graduate School ofManagement de la Universidad de California, campus de Davis, examinaron el historial de contratación bursátil de unos treinta y cinco
clientes de una gran empresa de agentes de bolsa, comprobaron que los hombres contrataban con una frecuencia
un 45 por ciento superior a las mujeres, Odean dice de
éstas: «No elaboran sus cuentas del mismo modo que los
hombres»." De hecho, tres de cada cuatro mujeres inversoras no tienen objetivos de inversión a corto plazo,
como demuestra una encuesta de 1997 entre seiscientos
inversores realizada por GaIIup, en colaboración con PaineWebber.se Las mujeres, además, ponen más dinero en
planes de jubilación, pensando en el futuro lejano."
La actitud femenina hacia el dinero es buena para
todo menos para los peores mercados financieros. Según
la NAIC (Asociación Nacional de Empresas de Inver-

La visión femenina del dinero podría ser explicada
por ciertos hechos sociales contemporáneos. Con el fin
de criar a sus hijos, las mujeres entran y salen del mer- .
cado de trabajo con másfrecuencia que los hombres, motivo por el cual sus pensiones son menores y tienen menos planes de jubilación." Las mujeres también viven más
años; por esta razón, están considerablemente menos seguras de contar con dinero suficiente para vivir cómodamente en sus años de vejez.
Pero la propensión femenina a pensar a largo plazo
podría también deberse a la arqnitectura de su cerebro.
¿Por qué? Porque hacer planes para el futuro lejano es
indudablemente un proceso mental que tiene lugar en la
corteza prefrontal del cerebro, como queda vivamente
ilustrado por un accidente ocurrido en el verano de 1848.
Finalizaba la tarde en el río Negro de Vermont, hacía calor y el sol brillaba. Phineas P. Gage, un joven capataz de la construcción que trabajaba para la empresa

52

53

ferroviaria Rutland & Burlington Railroad se preparaba
para dinamitar una escarpadurade piedra con objeto de
que su cuadrilla de trabajadores pudiera poner traviesas.
Había perforado la roca y colocado la dinamitay la mecha dentro del agujero. Despuésempezóa apretarlotodo
con una barra dehierro de tres piesy siete pulgadas.
Pero ¡ay! Gage había olvidadoun paso esencial: cubrir de arena la dinamita y la mecha. La explosiónle estalló en la cara,y lo.que es peor, la barra de hierro, de algo más de una pulgadade diámetro, le penetró la mejilla
izquierdapor el extremoafilado y le saliópor la parte superior del cráneo; despuésvoló por los aires hasta caer a
unos cien pies de allí.
Milagrosamente,Phineas Gage sobrevivió a este accidente. Hablaba con los que le rodeaban mientras permanecía tumbado en una carreta de bueyes esperando a
que le transportaran a un albergue próximo, y hasta dio
unos sorbos a una bebida fresca en el porche del hotel
mientras el médico le examinaba. Con excepción de la
ceguera del ojo izquierdo, estuvo físicamente recuperado en un par de meses.
Pero la personalidad de Gage había cambiado totalmente. Un trabajador competente que había sido anteriormente tranquilo, capaz, persistente,vigoroso y hábil
se convirtióen un hombre irreverente,caprichoso, obstinado, indeciso, impaciente, holgazán -e irremediablemente incapazde llevar adelanteplanes a largo pIazo---.
Instantes después de haber pensado un proyecto para el
~',lo abandonaba y no mostraba la menor previsión
o mteres respecto al mañana,Perdió trabajo tras trabajo,
después se metió en un circo,posteriormentese fuea Suramériea a trabajar en un criaderode caballos y conducir
~ diligencia. Por último, su madre y su hermana, que
VIVÍan en San Francisco, se hicieron cargo de él.
54

Gracias al estudio de Phineas Gageymuchos otros pacientes con lesiones de la corteza prefrontal, los neurocientíficos saben boy que la pIanificación a largoplazo en
buenamedidatienelugaren esta encrucijada del cerebro."
Como quizá recuerden, mujeres y hombresmuestrandiferencias en la estructura de la cortezaprefrontal; por tanto,
es posible que dichas diferencias cerebrales contribuyan a
la tendencia femenina a pensar con vistas al largoplazo.
El pensamientoa largo plazohabríasidoun efectode
adaptación de lasmujeres durantemillones de añosde historia profunda. La cazaexigía al hombre que pensara en
lascostumbres de animales y aves, en losciclosde la luna,
en la posiciónde las estrellas, en las pautasde los vientos
y las lluvias, en los lugares recorridos por las criaturas el
año anterior y en dónde podrían dirigirse pasadoun mes
o un año. Incuestionablemente, los hombres tenían que
pensaren hechosque iban a ocurrir. dentro de meseso inclusoaños.Pero criary educarniñosexigía a la mujer prepararsepara las necesidades que pudieran surgir pasados
decenios enteros.Como dijoDorothy Parlrersobre la responsabilidad femenina: «Una mujerinteligentetardadieciochoaños en hacer un hombre de su hijo».
Gracias a milenios enteros haciendo planes para las
crisisque pudieran ocurrir en el futuro lejano, lasmujeres podrían haber desarrolladola complejaarquitectura
cerebral que las predispone a adoptar la perspectiva larga más frecuentemente que a los hombres.

EL NUEVO HOUSMO

Algunoshombres tienen ciertamente gran habilidad
para planificar a largo plazo. Los directivos financieros
55

y presidentes de prácticamente todas las grandes compañías son, abrumadoramente, hombres. Estas personas
tienen que ser diestras en la planificación a largo plazo
y estratégica. Pero las mujeres son buenas «en esto de la .
visión», como lo calificó una vez el ex presidente de Estados Unidos, George Bush.
Muchos analistas de empresas y ejecutivos creen que
la capacidad para situar las cuestiones en una amplia perspectiva a largo plazo va a ser cada vez más relevante en
el creciente mercado global." «Amplitud» y «profundidad» de visión se han convertido en palabras de moda en
muchos despachos de ejecutivos y salas de juntas. A medida que esta tendencia se acelera, las mujeres pueden
hacer contribuciones decisivas.
No tienen más que ser ellas mismas.

Con su corteza prefrontal singularmente construida
y un cerebro bien conectado, las mujeres tienen posibilidades de destacar a la hora de contemplar resultados
futuros de modo innovador.
«Es la imaginación la que enciende la lenta mecha
de lo posible», escribió Emily Dickinson. Con su capacidad innata para pensar en red, su flexibilidad mental,
su intuición, su perspectiva amplia y a largo plazo y su
imaginación, las mujeres poseen dones naturales para
transformar el mundo empresarial.
y, además, van a tener la oportunidad de hacerlo. Las
mujeres están accediendo a la población activa como nunca antes lo habían hecho.

EL ASCENSO DE LA MUJER TRABAJADORA

«No es posible que los problemas del mundo sean
resueltos por escépticos y cínicos cuyo horizonte se limita a las realidades palpables. Necesitamos hombres
que puedan soñar cosas que nunca han existido», dijo
John F. Kennedy. JFK celebraba la imaginación; creía
que era un ingrediente esencial del progreso.
¿Y qué es la imaginación sino la capacidad para llegar hasta lo más profundo de nuestro conocimiento almacenado, ensamblar un sinfín de información bajo nuevas formas y suponer cómo pueden resultar diversas
combinaciones de cosas? Todas estas habilidades son aspectos del pensamiento en red. Así pues, parece probable que la capacidad para imaginar brote de zonas específicas de la corteza prefrontal donde se asimilan pautas,
se forjan planes y se generan reacciones nuevas."

«El lugar de la mujer en la sociedad marea el nivel
de civilización», dijo la feminista del siglo XIX Elizabeth
Cady Stanton. En la tierra, las mujeres trabajaban duras
y largas jornadas. Las mujeres norteamericanas vendían
además, en sus salitas o en los mercados agrícolas de la
localidad, sus excedentes de mermelada, jabón, velas, colchas y prendas tejidas a mano. Algunas hacían en sus casas objetos de cuero y prendas de vestir para su venta o
dirigían diestramente una compañía familiar. Pero las
mujeres raramente eran dueñas de su propio dinero o dirigian negocios por sí solas.
Hacia la década de 1830, las mujeres norteamericanas empezaron a abandonar la agrícultura en favor del
servicio doméstico y el trabajo industrial mal pagado, no
obstante lo cual en 1870 sólo un 14 por ciento de las estadounidenses en edad laboral trabajaban fuera de casa
y la mayoría de las que lo hacían eran solteras. Las mu-

56

57

EL PODER DE LA IMAGINACIÓN

jeres constituían solamente el 16 por ciento de la población activa." Pese a ello, estas pioneras volvían a sus casas por vacaciones con experiencias, dinero y ropa adquirida en comercios: ellas abrieron la marcha de la mujer
hacia el mundo moderno del trabajo remunerado.
Después de la Guerra de Secesión, una era de rápido desarrollo económico atrajo a mayor cantidad de mujeres jóvenes hacia los centros urbanos en expansión para trabajar en la enseñanza, las oficinas o las fábricas, a!
menos hasta casarse. Hacia 1900 había aumentado el número de puestos de oficinistas y dependientes de comercio; y después de la 1 Guerra Mundia! una multitud
de mujeres solteras se dedicó a mecanografiar, archivar,
contestar teléfonos y asear el mundo de la oficina. Alllegar 1930,alrededor de un 20 por ciento de todos los puestos de personal de oficina estaban ocupados por mujeres." Muchas incluso volvían a trabajar después de que
su hijo menor hubiera terminado la enseñanza media.
Con la Gran Depresión de los años treinta aumentó el número de norteamericanas solteras con trabajos
de nueve a cinco, en su mayoría en puestos repetitivos,

tediosos, subordinados y sin futuro. Pero el número de
trabajadoras se duplicó entre 1870 y 1940, Ydurante la
11 Guerra Mundial volvíó a duplicarse."
La participación femenina en la población activa asalariada sufrió una reducción transitoria cuando los hombres volvíeron de cumplir sus obligaciones militares para reincorporarse a su «legítima» posición en el mundo
laboral. Ahora bien, con el auge económico de la posguerra la demanda de secretarias, profesoras, enfermeras y dependientes de comercio pronto amplió las oportunidades de trabajo para las mujeres. En 1950, incluso
las mujeres casadas estaban siendo incorporadas a la población activa norteamericana. En 1970, aproxímada58

mente el 43 por ciento de las mujeres de Estados Unidos con edad superior a los dieciséis años tenia un trabajo asalariado. En 1996, eran casi el 60 por ciento las
que trabajaban."
En 1998, un 46 por ciento de la mano de obra norteamericana estaba formada por mujeres.'" Menos del 3,5
por ciento de ellas trabajaba en la agricultura,"

MENos NIÑos

La tendencia histórica que ha llevado a la mujer a!
muodo laboral va a persistir con toda certeza por varias
razones, En primer lugar, la mujer acrual puede trabajar
foera de casa porque está teniendo menos hijos.
Cuando trabajaban la tierra, las mujeres necesitaban
muchos niños para cosechar los cultivos, ordeñar las vacas, recoger huevos y ayudar a hacer lasvelasy a remendar
calcetines. Los niños constituían una parte esencia!, ba-.
rata y fiable de la mano de obra agricola. Pero cuando
en el siglo XIX ambiciosos muchachos y muchachas hicieron sus maletas y cogíeron el tren para dirigírsea Chicago y Nueva York, dejaron atrás dicha necesidad: las familias urbanas no necesitaban decenas de niños. A lo
largo del siglo pasado se redujeron sostenidamente las
tasas de natalidad de Estados Unidos.
Esta tendencia perduraaún. AcruaImente, las norteamericanas tienen un promedio de 2,2 niños que víven
hasta la edad adulta. En la mayor parte 'de Europa, las
mujeres tienen un número aún menor de hijOS.110
f

Una serie de inventos nuevos han acelerado el descenso de la natalidad. Una tecnología médica inmensamente mejor salva hoya muchos niños de una muerte
prematura, por lo que las mujeres no tienen que conce59

bir varias criaturas con la esperanza de que vivan dos o
tres de ellas. Con los modernos métodos de contracepción y la legalización del aborto en 1973, las norteamericanas pueden también decidir cuándo tener a sus hijos
y cuándo no.
Por consiguiente, las mujeres casadas por lo general
pueden dedicar más años a trabajar antes de quedarse
embarazadas. Además, permanecen en su puesto más
tiempo durante el embarazo, se reincorporan antes a su
trabajo después de tener al niño y tienen menos embarazos que puedan interrumpir su carrera profesional."
De hecho, por término medio la mujer de hoy pasa menos tiempo embarazada y al cuidado de los niños que en
ningún otro momento de la evolución humana.

MÁS PUESTOS DE TRABAJO PARA LA MUJER

La vida de la mujer en el hogar es además mucho menos dura que antaño. Actualmente la mayoría de las mujeres están rodeadas de aparatos ingeniosos. No cultivan los
guisantes ni crían los pollos que sirven en sus mesas; por el
contrario, cazan y recolectan en establecimientos de alimentación. Repasan catálogos o van a grandes almacenes
para adquirir su ropa en lugar de esqnilar ovejas, cardar la
lana, hilar y tejer para bacerse faldas, chaquetas y mantas.
Agua caliente en el grifo, bombillas incandescentes,
lavadoras, lavavajillas, cocinas. eléctricas, hornos microondas, neveras, biberones, ollas a presión, robots de eaOOa, alimentos enlatados, teléfonos, hasta la televisión
del sábado por la mañana: una interminable cadena de
inventos ba facilitado a la mujer las tareas de cocinar, lavar, limpiar, comprar y criar niños. La mujer ba quedado al fin liberada para poder trabajar foera de casa.

y bay más trabajo disponible. El descenso de las industrias pesadas y de las cadenas de montaje y el aumento
de empleos especializados y de servicios favorecen a las
mujeres. Por ejemplo, siguen en expansión los puestos
de secretariado y ofimática; el trabajo en las profesiones
médicas y técnicas, la enseñanza, enfermería, cuidados a
domicilio, cuidado de niños, ventas al detalle y empleo
en la industria de servicios," Por lo general, estos trabajos no exigen la foerza física del hombre y muchos de
ellos son a tiempo parcial o tienen horarios flexibles, factores ambos que atraen a la mujer.
La población activa contemporánea sí requiere cierta formación, pero las mujeres han utilizado su tiempo
libre para estudiar, como se verá en el capítulo 3. Cuanto más alto es su nivel de estudios, menos hijos tienen las
mujeres, reforzando la tendencia descendente de la natalidad y la sostenida entrada de las mujeres en el mercado de trabajo."
Además, muchas mujeres necesitan trabajar. Debido a la constante subida del coste de la vida, en la mayoría de las familias donde entran dos sueldos las mujeres
dicen que no pueden mantener un nivel de vida adecua-do a menos que ambos cónyuges tengan un puesto de
trabajo. Otras mujeres trabajan porque sus maridos se
han quedado en el paro, o han vuelto a iniciar estudios,
o prefieren criar a los niños y quedarse en casa. Algunas
mujeres trabajan porque se han divorciado. De hecho, a
medida que las mujeres van incorporándose a la población activa de las sociedades industriales van logrando
los medios económicos necesarios para salir de matri-

60

61

EL

TRABAJo DOMÉSTICO ES AHORA MÁS FÁCIL

monios desgraciados con mayor facilidad, y muchas lo
bacen, incrementando eon ello el número de años que
se verán obligadas a trabajar.

LAs MUJERES QUIEREN TRABAJAR

Menos niños, más aparatos domésticos, más empleo
fuera de casa, más mujeres con estudios, más divorcios:
todos estos factores alientan a la mujer a entrar en el
mundo laboral. Pero bay otras razones. Las mujeres se
casan más tarde; esto significa que aumenta la cantidad
de años premaritales en los que tienen que mantenerse
a sí mismas. Además, las mujeres viven ahora más tiempo, ampliándose con ello el número de años en que tendrán que trabajar.
Las mujeres trabajan también porque quieren una
serie de cosas que se adquieren con dinero: televisores,
coches, buenos restaurantes, clases de aerobic, masajes,
vaqueros de diseño, conciertos, vacaciones en Cayo Oeste, Kioto o Katmandú: en Estados Unidos Yotros países
prósperos, muchas mujeres se han acostumbrado a las
comodidades y al entretenimiento.
nado que ha disminuido la necesidad de tener hijos,
han aumentado los atractivos de trabajar, llevando a las
.mujeres al mundo del empleo asalariado."
«El dinero es la fuerza más igualitaria de la sociedad.
Confiere poder a todo el que lo posee», dice el comen·
tarista social de Nueva York Robert Starr, Según el Bu·
reau ofLabor Statistics (Oficina de Estadística Laboral)
de Estados Unidos, en 1933 las mujeres casadas con trabajo a tiempo completo aportaban al hogar un promedio del 41 por ciento de los ingresos f.uniliares. En 1998,
en Esrados Unidos, alrededor del 20 por ciento de las
62

mujeres casadas con trabajo ganahanmás que sus maridos." Además, los hombres se están jubilando antes y un
mayor número de ellos trabaja a tiempo parcial.os
A consecuencia de todo esto, la «diferencia salarial»
entre ambos sexos se está reduciendo gradualmente, si
bien de forma lenta e irregular." Poco a poco, las mujeres norteamericanas están logrando la igualdad económica con los hombres.

EL ASCENSO MUNDIAL DE LA MUJER
EN LA POBLAOÓN ACTIVA

A menudo, lo que sucede en Estados Unidos ocurre
más adelante en otros lugares. Esto es particularmente
cierto en lo que respecta a la mujer.
En la mayor parte del mundo las mujeres están teniendo menos hijos; son muchas menos las mujeres que
mueren de parto;" son muchas más las que adqnieren estudios." Y en muchos países predominantemente agra- .
ríos, los insecticidas, herbicidas, tractores y otras innovaciones tecnológicas están liberando a la mujer de las
labores agrícolas, permitiéndoles acceder a puestos más
lucrativos en el mundo asalariado."
Como expresa Ma Shuozhu, patriarca de una familia numerosa de la China rural: «La agricultura es fácil,
ahora bay tiempo para los negocios»."
En términos generales, las mujeres componen actualmente un 40 por ciento de la Población activa de los
países de la Unión Europea y del resto del mundo industrial." En 1990, las mujeres representaban también
el 39,5 por ciento de la mano de obra mundial." En efecto, durante las dos últimas décadas las mujeres han trabajado fuera del hogar prácticamente en todas partes.del
63

mundo, mientras que ha descendido la participación mas.
En japón, por ejemplo, se han levantado varias restricciones sobre horas extra y empleos nocturnos, ambos
anteriormente vedados a las mujeres. A consecuencia de
esto las japonesas contribuyen en la actualidad al 35 por
ciento de las horas de trabajo remuneradas. Las mujeres
de Qatar, uno de los países islámicos más estrictos de
mundo, están empezando a trabajar fuera de casa; y sin
velo. Incluso en las selvas montañosas de Papúa Nueva
Guinea, las mujeres desafían costumbres ancestrales para unirse a la población activa moderna.
Miriam Wilngal es una de ellas. En 1997, Miriam
apareció en el Ne» York Times poco después de que un
prestigioso jefe de clan hubiera muerto en una lucha tribal. Para compensar su asesinato, el clan agresor fue multado con el pago de 15.000 dólares, veinticinco cerdos y
una joven en matrimonio: Miriam. Miriam Wilngal se
negó a casarse, enfrentándose a muchos siglos de costumbre tribal, derribando una estructura complicadamente equilibrada de deudas y créditos sociales y enfureciendo a sus familiares.
«Quiero aprender a ser mecanógrafa», dijo Miriam a
los periodistas en Port Moresby. «Quiero tener mi propio dinero; no quiero tener que depender de un hombre»."

culina en la población activa."

LA VENTAJA FEMENINA

jeres, su esperanza de vida, sus logros ~uc:'tivos, su ~­
vel de alfabetización, su acceso al conocumento, sus mgresos relativos y su nivel de vida. El p~ograma de l~s
Naciones Unidas utilizó después estas cifras para clasificar a los 130 países estudiados por su grado de igualdad entre los sexos.
Donde la mujer tenía mejor situación era en Suecia,
Finlandia y Dinamarca, por ese orden. Estados Unidos
estaba en quinta posición; Japón en octava. Donde estaban peor las mujeres era en Nigeria, Malí, Sie~ Leona
y Afganistán. Ninguna sociedad trataba a sus mujeres tan
bien como a sus hombres, pero en las dos últimas décadas, las mujeres han avanzado hacia la igualdad en todas
y cada una de estas sociedades. Según este estudio de
1995, «ni un solo país ha dado marcha atrás en el avance hacia una mayor igualdad de género»,"
Afganistán seguramente baya retrocedido desde que
se publicaron estos datos, pues el gobierno fundamentalista talibán ha despojado a las mujeres de todo vestigio .
de igualdad.
Pese a ello, las mujeres avanzan dentro del mercado
de trabajo asalariado prácticamente en todas las sociedades contemporáneas. Y muchas organizaciones nacionales e internacionales han iniciado planes que no pueden sino acelerar el progreso femenino,"

EL PENSAMIENTO EN RED sERÁVALORADO

El mundo va a conocer más mujeres como Miriam.

En 1995, el Programa de las Naciones Unidas para
el Desarrollo ideó un ingenioso índice para comparar los
progresos de la mujer en relación al hombre, utilizando

«Cierto es: hay magia en la red del asunto», escribió

Shakespeare, Una extraordinaria con~~encia de fuer:""

múltiples baremos para medir la salud de hombres ymu-

tecnológicas y económicas está permitiendo a las mUJeres incorporarse a la población activa remunerada en el
mundo entero.

64

65

Además, con la progresiva complejidad y aceleración del mercado global, cada vez son más las empresas
que probablemente necesiten empleados que puedan
reunit, asimilar y ponderar una amplia variedad de datos; construir relaciones intrincadas entre constelaciones
de ideas; imaginar sucesos financieros inesperados; abrazar la ambigüedad; intuir acciones apropiadas en situaciones comerciales desconcertantes; idear estrategias en
múltiples direcciones; elaborar planes complejos a largo
plazo; vislumbrar una variada gama de consecuencias;
prever cambios rápidos e inesperados; preparar opciones alternativas; situar los objetivos empresariales en un
contexto social amplio; pensar en sistemas; ser siempre
mentalmente flexibles; y entenderse con toda una variedad de actividades profesionales simultáneamente.
Todas estas capacidadesson aspectos del pensamiento
en red; todas son características de la mente femenina.
Muchas personas podrían llegar a coincidir con Amy Pascal, presidenta de Columbia Pictures, cuando dice: «Mi
mayor poder como ejecutiva es que soy mujer»."

66

Notas

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«La naturaleza obra en serio cuando hace a una
mUJer».
OUVER WENDELL HOLMES

,.

«El poder absoluto es absolutamente delicioso», se
ha dicho. Ambos sexos buscan y gozan de esta ambrosía,
pero con frecuencia el poder es algo diferente para hombres y mujeres. Los hombres suelen asociar el poder con
posición y rango; las mujeres ven el poder más a menudo como una retícula de conexiones humanas vitales.
No todos los hombres y mujeres encajan bien en estos patrones psicológicos, pero sociólogos, antropólogos, psicólogos y hasta analistas de empresas han descrito con profusión esta polifacética diferencia de género:
el interés de la mujer por los contactos personales, su
empuje para lograr armonía interpersonal y SU tendencia a trabajar y participar en equipos igualitarios, frente
a la sensibilidad masculina a cuestiones de predominio
social y su necesidad de conseguir un puesto alto en jerarquías reales o percibidas.'
Muchos psicólogos creen que el anhelo de posición del
hombre y el apetito de relación de la mujer se desarrollan
en la infancia en virtud de las actitudes de los padres, los
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juegos infantiles y la diferente forma enque niños y niñas
forman vínculos con la madre. Pero la búsqueda masculina de posición ha sido generalmente asociada con la hormona masculina testosterona, y aunque los datos son mucho menos claros, tengo la convicción de que la afición de
la mujer a las relaciones igualitarias armoniosas está asociada con la hormona femenina estrógeno.
.• Por ello, en este capítulo sostendré que la eoncepcion de poder de hombres y mujeres no proviene solamente de experiencias infantiles sino también de la fisiologí~ y la historia profunda. Más aún, argmnentaré
que el Impulso biológico del hombre hacia la jerarquía
le ha ayudado a llegar a la cima de las empresas jerárquicas tradicionales, mientras que el deseo femenino de
relacionarse -particularmente con sus pequeños-- ha
inhibido su ascenso a los uiveles más altos.
Ahora bien, la gestión y los hábitos empresariales están cambiando. Las organizaciones están sustituyendo
las estructuras piramidales de trabajo por redes laterales
~ unidades de trabajo compuestas de equipos igualitanos. El mundo corporativo está transformándose en éste ~ muchos otros sentidos que van a adaptarse -y a necesitar-e-Ia mentalidad femenina.

men de trabajo agotador para lograr esa posición y es
más frecuente que sacrifiquen salud, seguridad y un tiempo precioso con la familia y los amigos para lograr estatus, dinero y prestigio.' Hombres y mujeres no muestran
diferencia alguna en lo que los psicólogos llaman «competitividad interior», esto es, el deseo de conseguir metas personales y destacar. Pero los hombres son mucho
más fuenes en «competitividad exterior», su disposición
a quitar de en medio a los demás para lograr ventaja.'
La mujer, por término medio, está más interesada en
la cooperación, la armouía y la conexión: en una red de
apoyo;' se entiende a sí misma dentro de una red de amistades; hace contactos laterales con los demás, y forma camarillas. Después se esfuerza para mantener intactos estos lazos. La mujer puede ser resuelta y astuta a la hora
de trepar la escala social o corporativa, pero cuando alcanza posiciones altas es más frecuente que reste importancia a su autoridad. Pocas mujeres están interesadas en
el poder por el poder en sí.

LA PANDILU NO JERÁRQUICA FEMENINA

«El hombre es rival de otros hombres; disfruta con
la competencia», dijo Charles Dickens. Él entendía de
hombres.'
• Los hom~res tienden a situarse dentro de una jerarqma, y despues se mueven para conseguir una buena posición en ella; están más dispuestos a soportar un volu-

Conexiones laterales frente a orden jerárquico; cooperación frente a competición; interacción y deseo de
compartir frente a posición e independencia: esta agrupación de diferencias de género aparece en la infancia.
Cuando juegan de manera informal, las niñas raramente entran en competencia abierta con ganadores y
perdedores claros. Por el contrario, se organizan en «pandillas planas», grupos no jerárquicos; sin líderes, de cinco o seis niñas, sensibles a sus mutuas necesidades," Estos juegos encierran incesantes y mutuas concesiones.
Las niñas se turnan; hacen propuestas; apelan a la razón

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EL HOMBRE BUSCA POSICIÓN,
LA MUJER QUIERE RELACIONARSE

e intentan convencer; casi nunca recurren a la fuerza. Si

surge un conflicto, las niñas interrumpen el juego, dejan
a un lado las reglas, las cambian o hacen excepciones,
porque lo que importa en esos momentos son los sentimientos de una persona.
Para las niñas, la paz, la armonía, la estabilidad social y el juego no combativo y no jerárquico son esenciales para pasarlo bien.' Cuando las niñas juegan de manera informal no es vital ganar, buscan el aplauso, la
admiración. Y para la mayoría de las pequeñas es primordial «caer bien».
Los niños juegan a la guerra; se ordenan en grandes
pandillas jerárquicas y después pasan días enteros en los
espacios de juego compitiendo por la jefatura de la manada.' Si las niñas quieren caer bien, los níños quieren
ser respetados: interrumpen, dan órdenes, las aceptan,
se burlan unos de otros y truecan su estatus para conseguir y mantener una posición de mando. Sus juegos están más estructurados y son más complejos que los de las
niñas. Los níños se centran en la meta, y, a diferencia de
las niñas -que dejan de jugar cuando se aburren-, los
chicos dejan el juego cuando han ganado o perdido. Los
juegos de chico tienen claros ganadores y perdedores.'
A los chicos les preocupan mucho más las reglas. Sus
juegos, como el béisbol o el fútbol, tienen una normativa fija y aceptada, y tienden a resaltar más la importancia
de los principios de justicia, juego limpio y deber," En
una disputa, la mayoría de ellos se enfrenta por cuestiones de reglas y buscan formas equitativas de aplicarlas,
, pero no cumplir las reglas es impensable. Para los chicos,
de lo que se trata precisamente es de jugar de acuerdo con
las reglas, y ganar. Se dice que el entrenador de fútbol
americano Vmce Lombardi resumió así esta característica masculina: «Ganar no lo es todo; es lo único».

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Cuando la periodista Peggy Orenstein estudió a un
grupo de alumnos de octavo curso en dos colegios del
norte de California a comienzos de la década de los noventa advirtió inmediatamente estas diferencias de género en el aula. Los alumnos de una escuela eran mayoritariamente blancos de clase media; los de la otra eran en su
mayoría minorías urbanas de nivel económico bajo." Pero los niños seguian siendo niños y las niñas seguian siendo niñas, al margen de raza, clase o entorno familiar.
Por ejemplo, las chicas de ambos colegios disentían
cortésmente para no humillar a las compañeras que hubieran hablado. Los chicos disentían abierta y ruidosamente, y se saltaban el protocolo de levantar la mano para vociferar las respuestas, correctas e incorrectas. y los
niños manipulaban a sus compañeros, quitándose o dándose la razón entre sí para llamar la atención y anotarse
puntos. Los chicos querían reconocimiento por sus comentarios. Como expresara uno de los niños de la escuela de clase media: «Yo creo que mis opiniones son importantes y por eso las digo a gritos. Las niñas se quedan ahí
,
I . b u
sentadas con la mano en alto hasta que toca e nm re».

LA ACITfUD FEMENINA EN LA EMPRESA:
GANAR O GANAR

Estas diferencias de género son particularmente visibles en el mundo empresarial.
El estilo femenino de gestión se basa en compartir
el poder, en incluir, consultar, ~nsens~ y c~laborar.B
Las mujeres trabajan de forma mteracnva e mrercambian información más espontáneamente que los hombres. Las directoras de empresa alientan a sus empleados escuchándoles, apoyándoles y animándoles. Las
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mujeres ofrecen más elogios y éstos tienen más valor para ellas. También felicitan, agradecen y se disculpan con
más frecuencia; piden más consejo con el fin de incluir
a otros en el proceso de toma de decisiones y tienden a
sugerir posibilidades en lugar de dar órdenes. En realidad, estas empresarias en ocasiones suavizan tanto sus
críticas que los hombres no entienden que han sido criticados."
Como dice Esther Dyson, una empresaria de Internet: «Los hombresquieren hacer las cosas explícitas, jerárquicas y formales. Las mujeres prestan mayor atención a los factores humanos»." Las mujeres personalizan;
son más proclives que los hombres a incorporarse a una
compañía si creen que el ambiente es cordial: Muchas
llegan incluso a formar una fuerte relación con la compañía en sí. La analista de empresas Carolyn Duff afirma que a menudo las mujeres ven la organización «roIDO si fuera una personaviva y afectiva»."
A consecuencia de todo ello, las mujeres expresan
mayor compromiso con la empresa y respaldan los valores de ésta con más frecuencia que los hombres." Además, dedican menos a gastos de representación y exigen
menos recompensas para sí mismas." Es característico
de las mujeres creer que cualquiera puede triunfar en el
mundo de los negocios: su actitud en el ámbito laboral
es la de ganar o ganar.

Los libros escritos por hombres sobre cómo triunfar
en el mundo empresarial recomiendan muchas veces que
la mejor manera de motivar a los empleados es mantenerlos «en equilibrio inestable» y «en constante competencia»." Por esta razón, los hombres suelen tener dificultad para compartir información: ellos la buscan y se la
guardan." En lugar de centrarse en las buenas relaciones
dentro de la empresa, los hombres son más proclives a
prestar mayor atención a las relaciones de poder."
Ellos adjudican mayor valor a los títulos, al espacio
de su oficina, a un sueldo elevado y a los extras: los distintivos y emblemas de su rango." Hasta la forma en que
los hombres vigilan sus inversiones refleja este interés por
el estatus, Los hombres son mucho más propensos que
las mujeres a comparar los beneficios de inversión de sus
carteras con los que muestra el índice Dow Jones."

HOMBRES, MUJERES Y EL ESTRÉS EN LA OFICINA

«Los negocios son una mezcla de gnerra y deporte»,
dijo el escritor francés André Maurois. Los hombres tienden a considerar los negocios como un asunto de ganar
o perder.

Todas estas diferencias entre uno y otro sexo -la pasión masculina por el rango y la afición femenina a las
relaciones- impregnan prácticamente todos los aspectos de la vida en la empresa, incluida la forma en que uno
y otro se enfrentan a las tensiones en la oficina.
Cuando un grupo de científicos interrogaron a
2.000 empleados y 670 empleadas de una empresa norteamericana de manufacturas sobre sus estados de depresión, ansiedad e insomnio, llegaron a la conclusión
de que los hombres se angustian cuando sienten que
carecen de control sobre lo que están haciendo en el
lugar de trabajo. Las mujeres desarrollan estrés cuando creen tener escaso o nulo apoyo social. Los hombres lo resuel